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martes, 11 de octubre de 2011

Reforma de la ley de morosidad para obligar al sector público a pagar a tiempo

El diario económico Expansión analiza hoy con mucho detalle y precisa las soluciones principales para terminar con la lacra de la morosidad en el pago de las facturas de las Administraciones públicas españolas a las micropymes, pymes, empresas y autónomos españoles. Así, expansión cifra en 370.000 empresas las que han visto agravar la crisis por no haber cobrado ó haber cobrado con excesivo retraso las facturas que debían cobrar como proveedores de Ayuntamientos, Gobiernos Autonómicos y Gobierno Central. Para leer el artículo de Expansión, acceder a la web del diario por medio del vínculo ....
http://www.expansion.com/2011/10/10/economia/1318281131.html?a=PEU1ab6bbbfe1ef3733c41b7a7877521e27&t=1318316655


sábado, 8 de octubre de 2011

¿El secreto de Napoleón?

Jorge Ramos.-
Una empresa es un proyecto, una tarea en común en la que intervienen el capital y el trabajo como factores de producción. Esta es al menos una de las principales acepciones recogidas por el diccionario. Una empresa es también un trabajo en común, una acción o tarea que entraña esfuerzo y trabajo con un común objetivo, por medio de un trabajo protagonizado por personas, ya que desde el cargo de presidente ejecutivo hasta el puesto más bajo del escalafón están ocupados por personas. Es una verdad de Perogrullo, ciertamente, pero la olvidamos a diario, y olvidamos que esta verdad nos lleva a una conclusión: el principal capital de una empresa es el capital humano. Una empresa no es una entelequia y sin personas no puede existir. Y si las personas no se sienten a gusto en la empresa, está condenada al fracaso.

Ninguna empresa puede obtener el éxito si las personas que la forman no creen en el proyecto. Y aquí entra en juego la implicación de los trabajadores en los objetivos empresariales y entra en juego también otra serie de prácticas de creciente introducción en la empresa moderna: la conciliación familiar, la comunicación interna, el coaching y la eliminación de los compartimentos estancos.

Cuentan que uno de los secretos de Napoleón para el éxito en sus batallas consistía en que todos sus soldados conociesen de antemano cuáles eran los planes de batalla. De este modo, si recibían órdenes de retirada sabían previamente que podrían recibirlas porque el plan incluía atraer al enemigo a una trampa. Sus soldados participaban así en la empresa y no se sentían meros comparsas. Napoleón estaba implantando con éxito, y con más de 200 años de anticipación, la comunicación interna y el trabajo en equipo, practicaba el “coaching” y creaba empresa, demostrando que la diferencia entre un “jefe” y un “líder” estriba precisamente en la existencia o ausencia de esa capacidad de dirigir en vez de mandar. La implicación crea equipo y el trabajo en equipo lleva al éxito. “Todos mis soldados llevan en su mochila un bastón de mariscal….”, afirmaba Napoleón…

 En este punto abordamos otra cuestión clave, la comunicación, tanto interna como externa. Hasta el último trabajador debe saber cómo va la empresa y sentir que gracias a su trabajo la empresa prospera. Mediante el “coaching”, una práctica de todavía reciente introducción en el mundo empresarial español, se propicia una mayor comunicación y una conciencia de equipo. Pero además debe existir comunicación, porque una empresa que no comunica no existe. Y para que exista comunicación no puede haber compartimentos estancos. En un buque todos son necesarios y nadie puede desentenderse. Si la máquina echa humo, no vale decir que el problema no afecta al piloto, aunque el piloto y el jefe de máquinas estén enemistados, porque si el barco se hunde se hundirán ambos con el buque. ¿Apostaremos por el capital humano?

miércoles, 5 de octubre de 2011

Plazos incluidos en la Ley 15/2010 contra la morosidad

Autor de la información:

Plazos incluidos en la Ley 15/2010 contra la morosidad

Por razones de trabajo, suele ser recurrente acudir a la Ley 15/2010, de 5 de julio, de modificación de la ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales.

A continuación, los principales aspectos que la citada normativa regula.

Será de aplicación a todos los pagos efectuados como contraprestación en las operaciones comerciales realizadas entre empresas o entre empresas y la Administración y se obliga a las empresas a adaptarse progresivamente al plazo máximo de pago (60 días para empresas y 30 para el sector público), conforme al siguiente calendario y tomando como referencia la fecha de recepción de las mercancías o prestación de los servicios:

Hasta el 31/12/2011: 85 días naturales.

Desde el 1/01/2012 y hasta el 31/12/2012: 75 días naturales.

A partir del 1/01/2013: 60 días naturales.


En el ámbito del sector público, el régimen transitorio es el siguiente:

Hasta el 31/12/2011: 50 días naturales.

Desde el 1/01/2012 y hasta el 31/12/2012: 45 días naturales.

A partir del 1/01/2013: 30 días naturales.

Cuando el deudor incurra en mora, el acreedor tendrá derecho a reclamar al deudor una indemnización por todos los costes de cobro debidamente acreditados que haya sufrido a causa de la mora de éste. La indemnización no podrá superar el 15 por ciento de la cuantía de la deuda, excepto en los casos en que la deuda supere los 30.000 euros en los que el límite de la indemnización estará constituido por el importe de la deuda de que se trate.

Algunas consideraciones al respecto:

Serán nulas las cláusulas pactadas entre las partes sobre la fecha de pago que difieran en cuanto al plazo de pago establecido.

Los proveedores deberán hacer llegar las facturas antes de que transcurran 30 días desde la prestación de los servicios.

Los plazos indicados aplicarán a todas las formas de pago posibles (confirming, cheque, pagaré, letra de cambio, etc.).

Si una empresa tiene establecido un día específico de cada mes para pagar a sus proveedores, deberá respetar los plazos.

En aquellas operaciones internacionales a las que aplique la legislación española resultarán de aplicación los plazos mencionados.

Más información en el BOE correspondiente.


Publicado en miguelangelmata.com.


Por Miguel A. Mata– 4 Octubre 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

La asignatura pendiente de la morosidad

Jorge Ramos

Vamos a analizar cómo se encuentra uno de los problemas más graves que se ha producido y sigue produciéndose como consecuencia directa de esta ya larga crisis económica global: la morosidad.

Los retrasos en el pago de facturas ó incluso el impago, han crecido notablemente durante los últimos años. La morosidad afecta, directa ó indirectamente, a casi todo el mundo. Las empresas, los autónomos, los bancos, toda la economía sufre sus efectos. Y si los dos últimos años han sido malos en este concepto, las previsiones iniciales para el año en curso son, en principio, también negativas. Un estudio realizado por el Grupo Solucionados revela que la morosidad repunta. Los sectores más damnificados son la construcción, inversiones inmobiliarias y el sector servicios. Si analizamos los datos por comunidades autónomas, encontramos que Andalucía se encuentra a la cabeza de tasa de morosidad seguida de la Comunidad Valenciana. La deuda pública acumulada es un lastre que arrastran los ayuntamientos y luego se traslada a los autónomos, micropymes y pymes que finalmente son los más perjudicados.El retraso en el pago de facturas va afectando a nuevos protagonistas en un proceso encadenado que pueden entrar en morosidad como caen las fichas de dominó al empujar la primera de la fila.

Veamos un ejemplo teórico y sencillo. Supongamos que tengo una empresa constructora y comienzo a sufrir el impago o el retraso del dinero de clientes y también de ayuntamientos y otros estamentos. Como consecuencia veo disminuir mi liquidez y en un momento dado acudo a mi banco habitual para solicitar un crédito puente que me proporcione liquidez hasta que cobre los retrasos. Pero mi banco, también afectado por la morosidad me dice que ya tiene muchos problemas y que no le valen mis edificios como aval del crédito que les pido. Entonces me quedo sin crédito y empiezo yo también a convertirme en moroso de mis proveedores de materiales, que a su vez se convierten en morosos y despiden a algunos trabajadores, que a su vez reducen gastos y se convierten también en morosos de sus hipotecas y créditos.

¿Cómo se para este proceso? Para detener este proceso, quizás deberíamos empezar por lo más prioritario, que en mi opinión es lograr que haya circulante. Este dinero circulante podríamos compararlo con el torrente sanguíneo. Supongamos que tengo un problema de circulación y algunos de mis órganos internos comienzan a enfermar por falta de oxígeno. Lo más urgente no es tratar médicamente esos mismos órganos sino conseguir rápida y eficazmente que la sangre vuelva a circular cuanto antes con normalidad. Existe una normativa legal que establece un máximo de retraso en el pago de facturas en España, que marca un tope de 90 días, y sin embargo esta Ley se incumple sistemáticamente hasta por la propia Administración, ya que los ayuntamientos son, según estudios al respecto, los principales morosos. Y cuando este problema se traslada a pymes y autónomos, sin suficiente recursos de tesorería para afrontar estos retrasos en el cobro de facturas, estamos poniéndoles contra las cuerdas de un concurso de acreedores. Si se hace cumplir la Ley de Mora y se rebaja el máximo a 30 días como en otros países, ya habremos avanzado bastante en la solución. http://bit.ly/czQ9pl

Había una vez un pueblo en el que no pagaba nadie

Jorge Ramos
Había una vez, hace muchos, muchos años, un pueblo en  el que todos los vecinos tenían deudas unos con otros porque ninguno pagaba sus facturas. Había una ley contra la morosidad que nadie cumplía. Un  buen día llegó al hotel del pueblo un millonario que pidió habitación. Mientras que subía a ver la habitación dejó sobre el mostrador un billete de 500 € . El director del hotel, miró el billete y pensó “pagaré con este billete la deuda que tengo con mi proveedor de comida. El proveedor recibió el billete y con él pagó al ganadero que le suministraba la carne, quien a su vez pagó con el mismo billete a la empresa que le suministraba el pienso, empresa que utilizó el billete para pagar a su agencia de transporte. El dueño de la agencia  de transporte pagó con este billete a la madame del prostíbulo del pueblo, y la madame pagó con el billete al dueño del hotel por el alojamiento de sus chicas. El hotelero recibió el billete de la madame, en ese mismo momento bajó el millonario y le dijo “me marcho, no me gusta la habitación”. El dueño del hotel devolvió el billete al millonario quien montó en  su coche y se marchó del pueblo. Curiosamente, el billete también se marchó del  pueblo en el bolsillo del millonario pero ya no había nadie endeudado en el pueblo.  Aquel millonario era un banquero, lamentablemente ahora los banqueros ya no viajan hasta pequeños pueblos para mirar si les interesa una habitación.
   Ahora todos los partidos políticos se rasgan las vestiduras, y  después de muchos años tolerando la morosidad  se echan la culpa unos a otros. Los nuevos Gobiernos responsabilizan a los antiguos, los antiguos a los nuevos, pero todavía no he conocido a ningún Gobierno de ningún partido político que en los últimos 20 años haya querido, haya sabido ó haya podido terminar con el problema de la morosidad y este problema lo han venido pagando y lo siguen pagando todavía los autónomos, las micropymes y las pymes.  ¿Estarán esperando nuestros representantes políticos a que venga ese millonario a reservar una habitación en nuestro pueblo?