miércoles, 5 de octubre de 2011

Plazos incluidos en la Ley 15/2010 contra la morosidad

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Plazos incluidos en la Ley 15/2010 contra la morosidad

Por razones de trabajo, suele ser recurrente acudir a la Ley 15/2010, de 5 de julio, de modificación de la ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales.

A continuación, los principales aspectos que la citada normativa regula.

Será de aplicación a todos los pagos efectuados como contraprestación en las operaciones comerciales realizadas entre empresas o entre empresas y la Administración y se obliga a las empresas a adaptarse progresivamente al plazo máximo de pago (60 días para empresas y 30 para el sector público), conforme al siguiente calendario y tomando como referencia la fecha de recepción de las mercancías o prestación de los servicios:

Hasta el 31/12/2011: 85 días naturales.

Desde el 1/01/2012 y hasta el 31/12/2012: 75 días naturales.

A partir del 1/01/2013: 60 días naturales.


En el ámbito del sector público, el régimen transitorio es el siguiente:

Hasta el 31/12/2011: 50 días naturales.

Desde el 1/01/2012 y hasta el 31/12/2012: 45 días naturales.

A partir del 1/01/2013: 30 días naturales.

Cuando el deudor incurra en mora, el acreedor tendrá derecho a reclamar al deudor una indemnización por todos los costes de cobro debidamente acreditados que haya sufrido a causa de la mora de éste. La indemnización no podrá superar el 15 por ciento de la cuantía de la deuda, excepto en los casos en que la deuda supere los 30.000 euros en los que el límite de la indemnización estará constituido por el importe de la deuda de que se trate.

Algunas consideraciones al respecto:

Serán nulas las cláusulas pactadas entre las partes sobre la fecha de pago que difieran en cuanto al plazo de pago establecido.

Los proveedores deberán hacer llegar las facturas antes de que transcurran 30 días desde la prestación de los servicios.

Los plazos indicados aplicarán a todas las formas de pago posibles (confirming, cheque, pagaré, letra de cambio, etc.).

Si una empresa tiene establecido un día específico de cada mes para pagar a sus proveedores, deberá respetar los plazos.

En aquellas operaciones internacionales a las que aplique la legislación española resultarán de aplicación los plazos mencionados.

Más información en el BOE correspondiente.


Publicado en miguelangelmata.com.


Por Miguel A. Mata– 4 Octubre 2011

La fábula de los burros y de los especuladores en los mercados

Una fábula económica sobre la especulación de los mercados

•Jorge Ramos

Hace muchos años llegó a la plaza mayor de un pueblo un comerciante que compraba burros. Anunció que pagaría 200 euros por burro y todos los vecinos se volcaron a la venta. Al día siguiente, volvió al pueblo el mismo comerciante y pidió más burros anunciando que estaba dispuesto a comprarlos a 500 euros. Y al día siguiente volvió de nuevo ofreciendo 1.000 euros. Entonces explotó la euforia, y luego la frustración, al comprobar los vecinos que ya no tenían más burros. Entonces, el comerciante dijo que volvería al día siguiente y que pagaría 5.000 euros por burro así que se marchó. A las pocas horas llegó al pueblo otro viajero, con una caravana de miles de burros. Todos los vecinos sacaron sus ahorros y bajaron a la plaza del pueblo a comprar burros para venderlos luego a 5.000 al primer visitante. El recién llegado pedía 3.000 euros por animal y los vecinos pagaron gustosamente ese precio. Aquel segundo visitante vendió todos los burros a 3.000 euros y se marchó.
Ni que decir tiene que al día siguiente ya no volvió más el primer comerciante y tampoco se supo más del segundo, y que quedó claro entonces que el segundo viajante trabajaba para el primero y que ambos hicieron un negocio de grandes beneficios con todos los habitantes de ese pueblo.

Prudencia por lo tanto a la hora de cortar en los ajustes, decisión a la hora de hacer transfusiones para aumentar el circulante para combatir la morosidad y cuidado, mucho cuidado, con aquellos que llegan al pueblo comprando y vendiendo burros a unos precios muy por encima de los precios del mercado. Durante los últimos años la euforia del euro nos ha animado a comprar demasiado burros a demasiado precio, ¿qué hacemos ahora con tanto burro?

martes, 4 de octubre de 2011

Hoy no voy a hablar de crisis ni de recesión,...

Jorge Ramos
¿Pero bueno, otra vez? ¡No! No se preocupe, estimado lector, en esta ocasión no voy a volver a hablar de la crisis económica mundial ni de la recesión. Simplemente hablaré de algo que ha pasado y que está pasando, en la casi totalidad de los países industrializados.

Porque la historia son ciclos que se repiten y porque aquellos que desconocen su historia corren el riesgo de repetirla. Ocurrió y ocurre que muchas empresas y muchos empresarios optaron, sobre todo en Estados Unidos, por el camino fácil, por la denominada cultura del pelotazo, por la filosofía del todo vale y por aquello de que el fin justifica los medios. Ocurrió que algunos ¿profesionales de la banca? aplicaron todos estos ¿valores humanos? en sus respectivas actividades. Era la época de la bonanza y de...

Era la época de las bonanzas, de las vacas gordas, de la expansión y el crecimiento de las burbujas.

No importaba realmente si se estaban construyendo más viviendas de las que podían venderse, no importaba si se concedían créditos sin garantías reales, no importaba el riesgo, no importaba nada, porque todo iba bien, porque se hacía caja, y todos parecían contentos. No importaba si el consumo parecía ser un monstruo que todo lo fagocitaba. No importaba la realidad porque el sueño, la ficción, eran más interesantes mientras que se hiciese caja, y además, repito, era la fase expansiva. Pero cambió el ciclo, como las mareas, como el día y la noche, como en nuestra propia vida, como en todo lo sujeto a cambio. Y de repente todos esos ¿profesionales? se encontraron con una ¿inesperada? sorpresa: ya no estábamos en fase expansiva y había comenzado la fase de contracción.

Algunos aplicaron aquello de “coge el dinero y corre”. Otros se asustaron. Otros pidieron ayuda. Otros sacaron de los cajones expedientes de regulación de empleo que tenían guardados por falta de justificación para aplicarlos. Y el pánico cundió y se demostró, una vez más que todos los países dependen unos de otros, y que todos dependemos, en mayor o menor grado. El mal hacer de unos pocos perjudicó a muchos. Afortunadamente, hubo y hay muchos profesionales con experiencia y sentido común que supieron diversificar a tiempo, que supieron no poner todos los huevos en la misma cesta, que supieron hacer unos cimientos sólidos para sus empresas en vez de construir castillos de oro en el aire, que supieron mantener la calma, seguir trabajando, innovando, colaborando, creando, en síntesis haciendo empresa. Y éstos, estos últimos empresarios, que son muchos más que esos pseudoprofesionales, son los que están levantando la economía.

Sus nombres no salen en la prensa en grandes titulares, pero su actitud profesional está marcando el camino. Han apostado por el presente y el futuro. Aplican la “Resiliencia”. Y ¿qué es eso de la resiliencia? Los expertos definen este concepto de forma muy sencilla: “Resiliencia es la capacidad de construir en la adversidad y sobrevivir a la misma. En un mundo en crisis, esta habilidad es la clave para garantizar la supervivencia de los negocios, de la estabilidad financiera y la cordura psicológica.”

Como habrán podido comprobar, he cumplido mi compromiso y no he hablado de crisis económica ni de recesión, solo he hablado de profesionalidad! y de buena gestión empresarial… ¿O nó?

lunes, 3 de octubre de 2011

La asignatura pendiente de la morosidad

Jorge Ramos

Vamos a analizar cómo se encuentra uno de los problemas más graves que se ha producido y sigue produciéndose como consecuencia directa de esta ya larga crisis económica global: la morosidad.

Los retrasos en el pago de facturas ó incluso el impago, han crecido notablemente durante los últimos años. La morosidad afecta, directa ó indirectamente, a casi todo el mundo. Las empresas, los autónomos, los bancos, toda la economía sufre sus efectos. Y si los dos últimos años han sido malos en este concepto, las previsiones iniciales para el año en curso son, en principio, también negativas. Un estudio realizado por el Grupo Solucionados revela que la morosidad repunta. Los sectores más damnificados son la construcción, inversiones inmobiliarias y el sector servicios. Si analizamos los datos por comunidades autónomas, encontramos que Andalucía se encuentra a la cabeza de tasa de morosidad seguida de la Comunidad Valenciana. La deuda pública acumulada es un lastre que arrastran los ayuntamientos y luego se traslada a los autónomos, micropymes y pymes que finalmente son los más perjudicados.El retraso en el pago de facturas va afectando a nuevos protagonistas en un proceso encadenado que pueden entrar en morosidad como caen las fichas de dominó al empujar la primera de la fila.

Veamos un ejemplo teórico y sencillo. Supongamos que tengo una empresa constructora y comienzo a sufrir el impago o el retraso del dinero de clientes y también de ayuntamientos y otros estamentos. Como consecuencia veo disminuir mi liquidez y en un momento dado acudo a mi banco habitual para solicitar un crédito puente que me proporcione liquidez hasta que cobre los retrasos. Pero mi banco, también afectado por la morosidad me dice que ya tiene muchos problemas y que no le valen mis edificios como aval del crédito que les pido. Entonces me quedo sin crédito y empiezo yo también a convertirme en moroso de mis proveedores de materiales, que a su vez se convierten en morosos y despiden a algunos trabajadores, que a su vez reducen gastos y se convierten también en morosos de sus hipotecas y créditos.

¿Cómo se para este proceso? Para detener este proceso, quizás deberíamos empezar por lo más prioritario, que en mi opinión es lograr que haya circulante. Este dinero circulante podríamos compararlo con el torrente sanguíneo. Supongamos que tengo un problema de circulación y algunos de mis órganos internos comienzan a enfermar por falta de oxígeno. Lo más urgente no es tratar médicamente esos mismos órganos sino conseguir rápida y eficazmente que la sangre vuelva a circular cuanto antes con normalidad. Existe una normativa legal que establece un máximo de retraso en el pago de facturas en España, que marca un tope de 90 días, y sin embargo esta Ley se incumple sistemáticamente hasta por la propia Administración, ya que los ayuntamientos son, según estudios al respecto, los principales morosos. Y cuando este problema se traslada a pymes y autónomos, sin suficiente recursos de tesorería para afrontar estos retrasos en el cobro de facturas, estamos poniéndoles contra las cuerdas de un concurso de acreedores. Si se hace cumplir la Ley de Mora y se rebaja el máximo a 30 días como en otros países, ya habremos avanzado bastante en la solución. http://bit.ly/czQ9pl

Había una vez un pueblo en el que no pagaba nadie

Jorge Ramos
Había una vez, hace muchos, muchos años, un pueblo en  el que todos los vecinos tenían deudas unos con otros porque ninguno pagaba sus facturas. Había una ley contra la morosidad que nadie cumplía. Un  buen día llegó al hotel del pueblo un millonario que pidió habitación. Mientras que subía a ver la habitación dejó sobre el mostrador un billete de 500 € . El director del hotel, miró el billete y pensó “pagaré con este billete la deuda que tengo con mi proveedor de comida. El proveedor recibió el billete y con él pagó al ganadero que le suministraba la carne, quien a su vez pagó con el mismo billete a la empresa que le suministraba el pienso, empresa que utilizó el billete para pagar a su agencia de transporte. El dueño de la agencia  de transporte pagó con este billete a la madame del prostíbulo del pueblo, y la madame pagó con el billete al dueño del hotel por el alojamiento de sus chicas. El hotelero recibió el billete de la madame, en ese mismo momento bajó el millonario y le dijo “me marcho, no me gusta la habitación”. El dueño del hotel devolvió el billete al millonario quien montó en  su coche y se marchó del pueblo. Curiosamente, el billete también se marchó del  pueblo en el bolsillo del millonario pero ya no había nadie endeudado en el pueblo.  Aquel millonario era un banquero, lamentablemente ahora los banqueros ya no viajan hasta pequeños pueblos para mirar si les interesa una habitación.
   Ahora todos los partidos políticos se rasgan las vestiduras, y  después de muchos años tolerando la morosidad  se echan la culpa unos a otros. Los nuevos Gobiernos responsabilizan a los antiguos, los antiguos a los nuevos, pero todavía no he conocido a ningún Gobierno de ningún partido político que en los últimos 20 años haya querido, haya sabido ó haya podido terminar con el problema de la morosidad y este problema lo han venido pagando y lo siguen pagando todavía los autónomos, las micropymes y las pymes.  ¿Estarán esperando nuestros representantes políticos a que venga ese millonario a reservar una habitación en nuestro pueblo?